Boletín DELSOL

Conciliación de las liquidaciones fiscales y su importancia en el cierre de ejercicio

Las liquidaciones informativas de Hacienda

Una vez terminado el mes de la cuesta por excelencia (Enero) y presentadas las liquidaciones resumen del año (IRPF, Alquileres e IVA), afrontamos previamente al cierre de nuestro ejercicio contable y fiscal, un modelo informativo cuya importancia es vital para que Hacienda controle y verifique nuestras relaciones económicas y comerciales con clientes y proveedores.

El impreso 347 al que no prestamos demasiado interés erróneamente, ha evolucionado en los dos últimos años, acotando trimestralmente el control de las cifras de negocio que se mueven entre las empresas, además de recoger un plus de información en lo referente a las transacciones económicas realizadas en efectivo en un año por importe superior a los 6.000 euros con algún tercero.

Mucho se quejan del tiempo que les roba en su gestión administrativa, el proceso de conciliar los datos del año terminado con unos y con otros, extremo este que se simplifica enormemente cuando se dispone de un par de herramientas imprescindibles: un buen software informático que filtre los apuntes contables (ContaSOL), y un adecuado asesoramiento profesional que oriente de la mejor manera, dicho cometido.

Aunque pensemos que Hacienda nos aprieta mucho en este sentido, nos encontramos solo ante la punta del iceberg por cuanto desde hace al menos un lustro, las mentes pensantes de la AEAT barajan implantar paralelamente a las liquidaciones trimestrales del IVA, un modelo que ya soportan las empresas con presentación de autoliquidaciones mensuales: el modelo 340. Este gran desconocido para la mayoría de los empresarios, aunque nos libera de la presentación del modelo 347 anual, representa una fotografía idéntica a la del modelo 303 que presentamos, pero desde una óptica diferente: se trata del listado de facturas o tickets emitidos y recibidos por la empresa durante un período (actualmente solo de un mes) con todos los datos precisos según el vigente reglamento de facturación, y cuyos totales coinciden plenamente con las declaradas en el modelo 303. Si no coincidieran, no se preocupen, les llamarán en breves fechas con la apertura de un requerimiento informativo para que aclaren dicha discrepancia.

Hace unos pocos meses trascendió en los medios de comunicación la intención por parte de la AEAT de implantar un sistema de contabilidad en las grandes empresas donde directamente grabarían sus datos en las aplicaciones de Hacienda con una demora máxima de 4 días desde la recepción de la factura. Parece que se lo están pensando mejor debido al pánico que han causado. Sin embargo, el modelo 340, es una realidad patente y palpable desde hace unos cuantos años y ha supuesto un auténtico filtro mensual que permite controlar con total precisión, los datos fiscales de las operaciones que realizan dichas empresas. Y si fallas en un solo dato, la devolución o liquidación de dicho mes, queda retenida, y por osmosis, todas las siguientes hasta que se arregle el problema del error detectado.

De ahí la gran importancia del pariente menor de la familia informativa, el modelo 347, ya que a través del mismo y de los filtros numéricos que se apliquen (menor porcentaje de error a mayor volumen declarado), la AEAT podrá comprobar la conciliación de las cifras declaradas por aquellas empresas que hayan superados los límites establecidos en cada caso.

Muchos empresarios se preguntan por qué les llegan numerosos requerimientos informativos o avisos de embargo de cantidades impagadas de impuestos de algunas empresas con las que han tenido relación comercial. Pues muy sencillo: del cotejo de los datos contenidos en el modelo 347 una vez filtrado por los potentes equipos informáticos de la AEAT, extremo ese en el que sí somos punteros a nivel europeo, aunque no tanto en medios humanos que suelen escasear. Pero no solo del modelo 347, sino también de los modelos 190 (trabajadores o profesionales morosos) y del modelo 180 (arrendadores de locales de negocio de igual conducta).

De ahí en que hagamos especial interés en recalcar la importancia que tienen estas declaraciones que llamamos informativas pero que son queramos o no, el principal elemento que las empresas proporcionamos a la AEAT para que controle los impuestos que genera el tráfico mercantil entre las empresas.

La conciliación de los diferentes impuestos de una empresa

Uno de los aspectos fundamentales del control fiscal y contable de una empresa, se establece en una correcta conciliación de los datos contenidos en las declaraciones de los diferentes impuestos que afectan a una empresa. Esto que parece una máxima de Perogrullo, suele ocasionar además de muchos quebraderos de cabeza, el aumento progresivo de nuestras posibilidades de sufrir una inspección fiscal en toda regla, el día menos pensado.

Hacienda, a pesar de su importancia para el correcto funcionamiento tributario de nuestro país, funciona, salvando las distancias, como una tómbola de feria, pero en sentido contrario. Cuando queremos conseguir un muñeco o algún premio en uno de estos establecimientos para alguno de nuestros hijos, nos basta con picar una y otra vez y comprar papeletas hasta que por simple porcentaje estadístico o fortuna, nos toca. Ya se encargará el charlatán de turno de procurar que compremos el número suficiente que amortice el premio que vamos a recibir.

Al contrario, con la AEAT no se juega. Nos puede tocar bien es cierto, casi sin comprar papeletas: por suerte, por nuestro sector, por un tercero que ha hecho algo más y nos han revisado. Y ya sabemos que cuando tiran de un hilo, cualquier cosa puede pasar si el trabajo no está bien preparado para este tipo de contingencias. Pero si además de ello, estamos comprando papeletas constantemente: pérdidas reiteradas en IRPF o Sociedades, liquidaciones presentadas fuera de plazo, requerimientos de aclaración con terceros y detección de operaciones incorrectas, suministro de datos incorrectos, etc., tarde o temprano sabemos que el “premio” de la inspección, va a ser nuestro.

Es doloroso comprobar como muchas veces pagan justos por pecadores en el tema tributario, pero es que hay una gran cantidad de contribuyentes a los que les gusta jugar a este tipo de lotería o sistema de apuestas, donde no se obtienen precisamente premios muy golosos, y aunque unas veces lo es por su propia conducta (animados por la cultura del fraude subyacente en nuestro sistema cultural), otras veces lo es por un asesoramiento poco profesional y muy light que no cierra las puertas adecuadas para mantenernos a salvo de ese virus tan extendido en nuestra sociedad empresarial.

Aplicando una simple lógica matemática podemos señalar unas cuantas conciliaciones numéricas de nuestras declaraciones informativas que nos pueden ahorrar más de un requerimiento y por tanto, una menor probabilidad de recibir unos cuantos requerimientos:

  1. Cifra de ventas declaradas en el modelo 390. Debe coincidir con el importe de ventas que se declara en el Impuesto de Sociedades o el IRPF del empresario individual. Los errores más comunes en este caso suelen radicar en no recoger en el modelo 390 aquellas operaciones que hasta la fecha no venían adecuadamente recogidas en el antiguo modelo 303: exportaciones, operaciones exentas, inversión del sujeto pasivo, y muchas veces por una gran ausencia de control, las operaciones de venta del inmovilizado de la empresa si están sujetas a IVA. La discrepancia en este sentido origina un problema doble: explicar por qué las cifras del IVA no coinciden con las de Sociedades o IRPF. Y aquí Hacienda juega con ventaja ya que tanto si sobra como si falta, sancionará en uno de los dos sentidos.
  2. Importe declarado en el modelo 190 como retribuciones del personal de la empresa. Debe coincidir con la casilla de gastos de personal del Impuesto de Sociedades o del IRPF. Los errores más frecuentes estriban en la inclusión de dietas, gastos de kilometrajes, indemnizaciones por despido, etc., en otro tipo de cuentas contables y por tanto, se produce una discrepancia. Además, con la implantación del nuevo sistema Creta, también podrá obtener dichos datos de la propia Seguridad Social, cosa antes imposible con los datos que se suministraban mediante el sistema RED.
  3. Importe declarado en el modelo 180 de alquileres de locales. Aunque en Sociedades dicha rubrica se encuentra incluida en la partida de gastos de explotación, es un dato que empieza a ser utilizado para verificar que existe conciliación de dichos datos, además de confrontar la retención practicada entre el arrendador y el arrendatario.
  4. Operaciones intracomunitarias declaradas en los modelos 303. Deben tener su reflejo fiel en los modelos 349 que se presentan casi siempre simultáneamente en el mismo período, excepción hecha la de aquellos que por no superar el umbral de compras, lo presentan de forma anual. Además, dicha cifra debe estar incluida en los modelos 390 y es este filtro, el que también suele fallar en muchos casos.

Por ello, debemos velar por realizar unas simples comprobaciones antes de comenzar a presentar nuestras declaraciones anuales informativas de manera que dichos datos, se trasladen adecuadamente a los impuestos anuales más importantes para los empresarios: Sociedades e IRPF. No hace falta tener una gran herramienta informática aunque si ayuda para eso un buen software contable debidamente orientado en sentido fiscal, pero también nos puede bastar una simple hoja de Excel configurada adecuadamente que nos ahorre sobresaltos y dinero en caso de no poder con toda la diligencia que este cometido conlleva.

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