Boletín DELSOL

La devolución del IVA

Contribuyente prevenido, vale por dos

Como aquel que no quiere la cosa, han pasado doce meses más y ya estamos, sin darnos cuenta, en un nuevo año fiscal que empieza, como todos bien sabemos, con las diferentes declaraciones informativas anuales donde nos toca cuadrar al céntimo, las liquidaciones presentadas durante el año precedente.

Del celo que pongamos en su elaboración, dependerá en buena medida, si nos ahorramos algún que otro requerimiento o si la AEAT, nos incluye en su cada vez más, numeroso grupo de elegidos para la comprobación.

Uno de los resúmenes anuales que presenta mayor complejidad y donde el número de requerimientos supera con creces al resto, es el modelo 390 del IVA. La enorme casuística de datos que recoge, complica y mucho su correcta confección.

Aunque las empresas con presentación mensual de IVA pueden optar por compensar o pedir la devolución en cada una de sus liquidaciones, aquellas (la inmensa mayoría) que presentan liquidaciones trimestrales, sólo puede pedir la devolución en el cuarto trimestre del año y reflejarlo en el resumen anual. En caso contrario, compensarán el saldo que tenga a su favor en los siguientes trimestres y no podrán optar a devolución hasta el mismo período del año siguiente.

Dependiendo de la marcha de nuestra empresa y de una serie de factores muy determinados, optaremos por una de esas dos soluciones: pedir la devolución o compensar, para lo cual siempre es bueno saber a lo que nos enfrentamos.

  1. Compensación

Dependerá en buena medida de factores tales como:

  • Estado de nuestra tesorería: si el importe no es elevado para nuestras arcas y si del tráfico normal de la empresa se deduce su pronta recuperación en trimestres sucesivos, será la solución más segura.
  • Operativa del año concluido: si se trata de un saldo ocasional habiendo realizado pocas inversiones o si tenemos algunas operaciones de especial transcendencia tributaria (inversión del sujeto pasivo, operaciones exentas o intracomunitarias), será más cómodo ir compensando el saldo acumulado para ahorrarnos un requerimiento que seguro, nos ocasionará trabajo añadido y revisiones no recomendadas (gastos no deducibles, liberalidades, etc.)

Una buena planificación financiera nos ayudará a decidir al respecto para tomar la decisión adecuada: importe medio a ingresar por trimestre, inversiones planeadas en próximos períodos, coste financiero de mantener el saldo a compensar, etc.

  1. Devolución

Sólo el hecho de recibir una notificación telemática o escrita de la AEAT, nos ocasiona un vuelco en el corazón, aunque sea un mero formalismo que tenemos que cumplir con un tercero.

Pero cuando somos nosotros los requeridos, la sangre se nos congela en las venas durante un corto espacio de tiempo. En el caso que nos ocupa, la experiencia nos demuestra que, si pedimos la devolución del saldo a nuestro favor en concepto de IVA correspondiente al cuarto trimestre del año, salvo que sea un importe muy pequeño, seguro que recibiremos un requerimiento informativo donde se nos solicite la documentación habitual para empezar a gestionar la devolución solicitada.

En el momento en el que adoptamos la decisión de optar por la devolución, se inicia un procedimiento llamado de comprobación limitada que nos llevará seguramente unos cuantos meses. ¿Por qué dura tanto tiempo?

  • No se inicia de forma inmediata hasta que no se filtra por importe y tamaño de la empresa que solicita la devolución. Depende de criterios interno de la propia AEAT como el nº de expedientes a tramitar y de sus disponibilidades líquidas para afrontar las devoluciones solicitadas.
  • Los medios humanos de la AEAT queramos o no, son también limitados.
  • La problemática de cada empresa es diferente y no se puede establecer un parámetro definido de duración de cada revisión.

No obstante, con independencia de la duración menor o mayor de nuestro procedimiento, debemos anticiparnos al mismo y preparar la documentación que con casi toda seguridad, deberemos poner a disposición de los técnicos tributarios con los que tendremos que trabajar.

Es importante conocer de antemano aquello que Hacienda nos revisará para comprobar si la devolución solicitada es ajustada a sus normas, ya que nos ahorraremos tiempo y, por tanto, dinero.

¿Cuáles son los documentos más habituales que nos solicitarán?

  • Libros registro de facturas emitidas y recibidas.
  • Libros registro de bienes de inversión.
  • Libros registro de operaciones específicas: operaciones intracomunitarias, operaciones exentas, operaciones del régimen especial de agricultura, operaciones de inversión del sujeto pasivo, etc.

Es recomendable facilitarlos en formato Excel ya que, si no lo hacemos, y aunque no lo especifique en concreto ningún reglamento o norma tributaria, además de retrasar nuestro expediente, nos podemos enfrentar a una sanción por dicho motivo.

En determinados casos, también nos solicitarán las facturas de determinadas operaciones de especial importancia, que son las que, en definitiva, ocasionan el importe solicitado a devolver: facturas de inversiones, operaciones del régimen especial de agricultura, y en el caso de gran cantidad de operaciones de exportación, los documentos de transporte (CMR de salida y entrega de las mercancías) que soportan dichas operaciones.

Compruebe que cumplen todos los requisitos formales (fecha, número de factura, datos completos y NIF de la empresa emisora y de la suya, descripción completa de la operación, desglose del IVA).

Esté atento también a las deducciones de IVA que pudiera haber practicado de manera incorrecta. Recuerde que no son deducibles, entre otras, las cuotas soportadas por la adquisición de bienes destinados a atenciones a clientes o a satisfacer necesidades personales de sus empleados o de usted mismo.

Si no existen grandes errores o salvedades de importancia, su devolución se tramitará sin mayor problema, aunque en la mayoría de los casos, intentarán rebajarle de aquí o de allá para que la cosa se quede en un menor importe, el cual, con la ley en la mano, podrá recuperar en años sucesivos siempre que regularice adecuadamente su situación y refleje dichas incidencias de la manera correcta.

Así que ármese de paciencia y ruegue que el funcionario de turno no aplique con escrupulosidad manifiesta toda la normativa tributaria para no demorar mucho tiempo, el importe que ha solicitado y que normalmente, tanta falta les hace a sus arcas. Y relaje sus pretensiones para que ninguna controversia, demore la devolución. Más vale pájaro en mano, que ciento volando.

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