Tributación y justicia ¿Dos universos enfrentados?

por Luis R. Garach

No sé si se trata de nuestro carácter latino o de nuestra incorregible manía de querer llevar siempre la razón, pero está claro, que, de un tiempo a esta parte, todas o casi todas las medidas tributarias o recaudatorias que se adoptan por nuestros gobernantes con el fin de cuadrar las cuentas públicas o aliviar el enorme agujero que presentan, tarde o temprano, terminan en los Tribunales de Justicia.

Parece que no hay solución para que dos de los poderes fundamentales de cualquier estado que se precie, se pongan de acuerdo en estas cuestiones. Reconocemos que a veces son nimias, pero en otras ocasiones, perjudican a determinados colectivos de con un gran peso en las arcas del país.

Como nadie está satisfecho con las medidas que se adoptan y como consecuencia de nuestra pertenencia a la Unión Europea, incluso se llevan estos asuntos que podemos considerar domésticos, hasta las más altas instancias judiciales europeas, con el fin de encontrar algo de luz, aunque ello suponga de vez en cuando, un serio varapalo para alguna de las partes.

El mes pasado nos referíamos en nuestro boletín de junio, a la problemática surgida con el registro de la jornada laboral de los trabajadores, donde nos encontramos dos sentencias contrapuestas entre la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo. Pero ese es un solo un caso más de una larga lista de controversias que aunque algunos opinen que garantizan los derechos de los ciudadanos en una democracia como la nuestra, también ponen en muchas ocasiones en la picota, los motivos aducidos por nuestra autoridades gubernativas para llevar a cabo determinadas medidas encaminadas a aumentar la recaudación tributaria para, bien paliar los desfases no previstos de nuestras maltrechas cuentas públicas, bien para corregir desviaciones como consecuencia de una inadecuada medida adoptada en etapas anteriores.

Basta echar la vista atrás para encontrar unos cuantos casos que han vertido ríos de tinta en nuestros medios de comunicación por la enorme polémica generada y la intervención a posteriori de los tribunales en sus más altas instancias con el fin de paliar, anular o corregir, las medidas implantadas:

  • Sentencia del Tribunal Supremo sobre la ilegalidad de las cláusulas suelo fijadas por las entidades bancarias, con el añadido reciente del cobro indebido de impuestos y gastos por cuenta del sujeto hipotecado, cuyo problema no ha hecho más que empezar y traerá más controversias.
  • Tributación o exención de las percepciones por maternidad a efectos del IRPF. Donde dije, digo, digo Diego una vez más.
  • Inconstitucionalidad de la amnistía fiscal de 2012, aunque esta sentencia se centra más en la forma que en el fondo, pero es un enorme varapalo al actual ministro de Hacienda.
  • Sentencia del Tribunal de Justicia Europeo que declara ilegal el recargo aplicado al consumo de combustible, también llamado céntimo sanitario, del cual ha habido que devolver cientos de millones de euros a cientos de miles de empresas de transporte.
  • Incorrecta aplicación de la prorrata del IVA en el cobro de subvenciones de capital, corregida por el Tribunal de Justicia Europeo y que obligó a devolver dichos importes a la mayor parte de las empresas que habían cobrado ese tipo de subvenciones a finales de la década de los 90.
  • Y la polémica más reciente y que sólo acaba de empezar: la consulta del Tribunal Supremo al Tribunal de Justicia Europeo sobre la legalidad de la fiscalidad creada por la reforma eléctrica para acabar con el déficit de tarifa. Nos referimos no sólo al impuesto del 7% que tienen que pagar desde 2012 los productores o generadores de energía eléctrica, sino también a las tasas sobre residuos nucleares, al canon a la producción de energía hidráulica y al céntimo verde por la eliminación de las desgravaciones a las centrales térmicas.

Y así podríamos seguir un buen rato, ya que sólo hemos puesto los temas más conocidos, aquellos que han sufrido no sólo las empresas, sino como siempre todos los contribuyentes, ya que en tributación se aplica el principio de las alas de la mariposa: cualquier subida de impuestos se traslada siempre a las empresas y de forma inmediata, al contribuyente final.

Sea como fuere, está claro que un sistema garantista como el nuestro, encuentra amplio acomodo en la justicia que imparten nuestros tribunales para poner freno y corregir aquellas medidas que nuestros gobernantes ponen en marcha. Lástima que muchas veces esos mismos tribunales no analicen con profundidad el porqué de esas medidas y qué efectos se centran en corregir, aunque está claro que esa no es su labor.

El populismo que inunda nuestros cafés, bares y tabernas, saca pecho al hablar de carreteras, vías férreas, aeropuertos, hospitales, universidades, escuelas, juzgados y todo tipo de infraestructuras precisas para tener un país desarrollado. Pero es el mismo que se esconde a la hora de recaudar los impuestos y tributos para soportar toda esa gran estructura que constituye la entelequia de cualquier gobernante y, por tanto, de los ciudadanos también, además de promover sin escrúpulo alguno el endeudamiento endémico del estado. Ya llegará otro que lo pague cuando yo no esté. Y así nos ha lucido el pelo en este país, con una deuda que casi supera nuestro PIB.

Tentémonos la ropa y pensamos cómo funcionan la mayoría de nuestros hogares: con presupuesto en punto de equilibrio, es decir, cero. Gastamos lo que ingresamos, y si nos endeudamos para invertir en algo más grande, debemos reducir nuestro gasto para devolver la deuda contraída. Y así debería funcionar cualquier país que se precie, asumiendo inversiones en épocas de bonanza, pero guardando la ropa cuando ruge feroz la tormenta económica.

Queramos o no reconocerlo, la labor de nuestros políticos no es en nada agradable ni gratificante. Y si te dedicas al tema tributario pues mucho peor aún. Hay que cuadrar los presupuestos y eso es casi misión imposible, salvo para Tom Cruise.

Y si como consecuencia de una falta de previsión o de un desfase inesperado, no te llega el dinero para cuadrar el presupuesto, además te encuentras a los Tribunales de Justicia poniendo chinas en el camino (con o sin fundamento), pues no hay manera de encontrar la cuadratura del círculo presupuestario.

Sinceramente, no me gustaría estar en la piel de ninguno de ellos. Ese tipo de fama negativa no debe ser buena para nadie, y aunque ya lo dijo el famoso anónimo: “No me importa si hablan bien o mal de mí, lo que me importa es que lo hagan”, estoy seguro de que ellos no opinan lo mismo y sólo quiere hacer su trabajo lo mejor posible, cosa complicada en esta enorme piel de toro, que un día te saca en procesión y al día siguiente te corre a palos. Es el eterno problema de un país colgado de forma permanente del famoso péndulo de Focault.

Dónde estamos

Geolit, Parque Científico y Tecnológico
Edificio Software DELSOL · 23620
Mengíbar · Jaén

Centralita: 953 22 79 33
Comercial: 953 21 41 00

Área Comercial

  • Distribuidores
  • Colaboradores
  • Preguntas frecuentes

Atención al Cliente

  • Soporte técnico
  • Zona Privada
  • Utilidades

Software DELSOL

  • Acerca de Software DELSOL
  • Descárgalo gratis
  • Responsabilidad Social
  • Trabaja con nosotros
  • Resultados encuestas 2018
  • Boletín DELSOL
  • Contacto

Políticas

  • Política de Gestión
  • Política de Privacidad
  • Política de Seguridad
  • Términos de uso generales de Nube
  • Condiciones Generales de Contratación
  • Política de Cookies
Idioma
  • eses
  • caca
Microsoft Partner
Aenor 27001
Aenor 9001
iQnet
iQnet Sr10
Confianza ONLINE
  • linkedin
  • youtube
Software DELSOL, S.A. utiliza cookies propias y de terceros con finalidad analítica y de marketing. Puedes configurar o rechazar las cookies haciendo click en el botón "Configurar".