Boletín DELSOL

La productividad de los españoles, a debate

Como en todos aquellos temas que traemos a nuestro boletín, nos gusta documentarnos y escuchar diversas posturas para poder, si no emitir un juicio, si al menos, una opinión más o menos consecuente con lo averiguado.

El tema de la productividad de los trabajadores españoles suele ser un tema recurrente que todos los años se cruza en nuestro camino y más cuando llegan estas fechas tan especiales donde además de lanzar al aire buenos y renovados propósitos, tenemos la sana costumbre de analizar lo ocurrido y obtener conclusiones que nos permitan un amplio margen de mejora en el futuro.

Puesto a la tarea investigadora se me cruza en el camino un artículo sobre este tema aparecido en un prestigioso diario nacional surgido de un estudio elaborado por una de esas modernas consultoras que prometen tener el bálsamo de Fierabrás para curar muchos de los males que afectan a nuestros trabajadores y empresarios. En cuanto a su estudio, destacamos ciertos aspectos para que cada cual saque sus propias conclusiones.

  1. El 70% de los españoles admite ser poco productivo en su trabajo. Siete de cada diez españoles creen que necesitan mejorar el rendimiento que obtienen de su tiempo en sus puestos de trabajo, mientras que menos de un tercio afirma que su productividad es adecuada en el ámbito laboral
  2. Uno de los principales problemas con los que conviven los trabajadores es la dificultad de conciliar vida laboral con la familiar, aspecto que incide directamente en el insuficiente rendimiento laboral, el factor más relevante en la falta de resultados de las empresas. Mientras que la óptima productividad es casi inexistente entre los hombres, el 2% de mujeres encuestadas considera tener un rendimiento excelente. Respecto a los cargos que se ocupan en la empresa, los que más suspenden su productividad son los mandos intermedios (12,5%), seguidos de dueños o propietarios (10%). Por su parte, los empleados, aunque son los que menos se avalúan negativamente (3,9%), son los que más consideran que necesitan mejorar en este aspecto (64,4%).
  3. Este rendimiento insuficiente, sería el origen principal de la falta de resultados en las pymes. Los autónomos y emprendedores deben duplicar su productividad si desean destacar empresarialmente. Eso es posible aplicando un proceso constante, repetitivo y periódico de automatización y delegación de tareas, para que otras personas de la compañía puedan asumir el crecimiento del negocio.
  4. El estudio revela que el 90% de las personas que suspenden su productividad no utiliza procedimientos para asignar tiempos a cada labor, y, hasta el 50%, no planifica sus tareas diarias.
  5. Por otra parte, más de la mitad de los encuestados, un 52,19%, desearía dedicar más tiempo a la pareja y a la familia, en detrimento de las horas en el trabajo. La segunda elección es el ocio y el tiempo libre para un 29,5%, y en un tercer puesto se sitúa el deporte, por el que opta el 12,7% de los entrevistados.
  6. El estudio considera que para lograr la correcta conciliación familiar es necesario saber gestionar el tiempo con los mecanismos adecuados, y destaca la importancia de conseguirlo para incrementar la productividad en el trabajo y de esta manera aumentar la dedicación a las demás áreas de la vida personal.
  7. Una buena gestión del tiempo, así como una mejor elección de tareas y una toma de decisiones basada en los objetivos, permitiría conseguir el éxito empresarial trabajando seis horas al día, algo que es compatible, posible y necesario. De esta forma, no solo avanzas, sino que tienes tiempo para dedicártelo a ti y a lo que tú quieras, ya que la mayor parte de personas sienten frustración por no destinar tiempo a lo que desean, especialmente a su familia. La idea no es solo aumentar el rendimiento para generar más riqueza, sino alcanzar un estilo de vida más acorde con los propios valores y deseos personales.

Poco que objetar a las conclusiones que el estudio nos ofrece ya que desconocemos cuál es el tamaño de la muestra sobre la que se han extraído las conclusiones, aunque me parece que el mismo se enfoca a la labor comercial posterior que pretende llevar a cabo la consultora que lo elabora. El método que tratan de implantar suena muy bien, pero se parece en demasía a la captación de devotos por parte de ciertas creencias de origen estadounidense.

Está claro que el margen de mejora de la productividad es las empresas españolas es inmenso, pero lograr la panacea perfecta en todos los aspectos mencionados se nos antoja algo inalcanzable en un corto plazo fundamentalmente por temas estructurales que no se pueden cambiar en pocos años.

El sistema productivo español se asienta en unas bases de muy variado tipo: culturales, climáticas, formativas, históricas, etc., lo cual por mucho que queramos y por poco que nos guste, no se pueden borrar de un plumazo e implantar unas nuevas bases totalmente diferentes.

Todo proceso evolutivo lleva realizar reformas de gran calado y deben hacerse de forma progresiva de manera que empapen en los implicados como fina lluvia. De lo contrario, estamos condenados al fracaso y sólo podemos, además de pillar una pulmonía, generar no pocos recelos sobre los nuevos sistemas y también, conociendo nuestra sociedad, generar un amplio rechazo.

Conclusiones:

Con independencia de lo anteriormente analizado al menos me atrevo a poner un par de objeciones a los resultados del estudio ya que no reflejan la realidad del mercado laboral actual o al menos, no están debidamente contemplados en sus conclusiones:

  1. Los autónomos y las pymes bastante tienen con sobrevivir como para proponerles duplicar su productividad. Tal vez en vez de proporcionales múltiples líneas de ayudas para gran cantidad de aspectos secundarios que poco les ayudan, sería mucho mejor reducir su tributación y el estricto cumplimiento de decenas de normativas legales que les asfixian y encarecen el desarrollo de su actividad. Este colectivo funciona como un motor diésel y soporta en gran medida, un alto porcentaje de nuestra recuperación económica. Sería muy recomendable ponerles menos trabas y facilitar de esta forma su crecimiento antes que recomendarles que produzcan el doble por mucho que les proporcionemos costosos estudios de consultoría que muchas veces, son papel mojado.
  2. Hay determinados sectores donde es imposible no sólo reducir el nº de horas de desempeño, sino también no doblar las mismas, so pena de perder el puesto de trabajo ya sea por la vía dura (despidos colectivos) o blanda (despido por causas de movilidad del puesto de trabajo). Y de ello puedan dar fe miles de directivos de cientos de empresas de sectores tales como el financiero o tecnológico de nuestro país. La crisis que nos trae de cabeza en la última década no sólo ha dinamitado el empleo en estos sectores, sino que también ha puesto encima de la mesa, unas condiciones inhumanas de trabajo con largas jornadas que se prolongan fuera de lo habitual gracias a los adelantos tecnológicos que tanto ayudan en algunas cosas, pero que más que conciliar, esclavizan a muchos empleados de los denominados, privilegiados del staff.

Para ofrecer soluciones que sean factibles no sólo basta con establecer buenos propósitos y desear que los mismos se cumplan por arte de magia. Hacen falta profundos cambios en muchos de los aspectos que el propio estudio señala.

Y no nos referimos sólo a adaptar las jornadas laborales a la conciliación de la vida familiar, o incluso reducir la jornada laboral muy por debajo de la actual. Cualquier decisión que se adopte al respecto, tiene repercusiones no deseadas cuando el resto de nuestro entramado complejo laboral-retributivo-familiar se encuentra comprometido si los cambios no se realizan de manera integrada.

De nada nos vale reducir jornadas laborales si también se nos reduce la retribución, salvo que optemos por otro tipo de vida diferente al nuestro, lo cual siempre no es fácil. Y si queremos conciliar la vida familiar con la laboral probablemente tendremos que modificar ciertos hábitos de nuestro entorno familiar que no dependen de nosotros, lo cual complica mucho las cosas.

Son temas muy complejos con múltiples interacciones en los que es especialmente delicado tocar allí o aquí, ya que, si se realizan cambios profundos, el resultado puede no ser el deseado en muchos casos.

Es más fácil predicar que dar trigo, y aunque reconocemos la utilidad de estos estudios sobre la productividad de los españoles, consideramos que es muy complicado torear desde la barrera sin bajar al albero. Nuestro gran refranero y su gran fondo de armario, nos sirve para sentenciar en este asunto: para torear y casarse, hay que arrimarse.

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