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Prestación contributiva: ¿Qué es y cómo se tramita?

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4 de noviembre de 2021

Una de las características del estado del bienestar español es la existencia de un sistema de Seguridad Social que garantiza a los ciudadanos no solo atención médica gratuita, también el acceso a diferentes prestaciones si se encuentran en un momento de su vida en el que no pueden trabajar, o han llegado ya a la edad legal de jubilación. Esta cantidad que paga cada mes la Seguridad Social es lo que conocemos como prestación contributiva.

La solidaridad como base del sistema

La clave del relativo buen funcionamiento del sistema de garantía del bienestar establecido en nuestro país es la aplicación del principio de solidaridad.

Quienes ahora mismo están trabajando entregan cada mes una parte de su salario a la Seguridad Social, esto es lo que se conoce como cotización. Con ese dinero se alimenta un fondo público del que sale el dinero para pagar, entre otras cosas, las prestaciones por desempleo, las pensiones de jubilación, las prestaciones por maternidad o paternidad, las prestaciones por incapacidad temporal, etc.

La mayor parte del dinero que ingresa la Seguridad Social va destinado al pago de las pensiones de jubilación. Un gasto que está en aumento debido a la propia estructura de la pirámide poblacional española, en la que el número de personas mayores empieza a superar al número de personas jóvenes.

Esto implica que quienes hoy están trabajando están contribuyendo a pagar las pensiones de sus mayores. Y no solo eso, al cotizar también se salvaguarda el derecho a poder cobrar una prestación pública (ya sea por jubilación o cualquier otro concepto) en el futuro.

Es decir, que si cotizas contribuyes al bienestar de todos y, a la vez, garantizas tu propio bienestar de cara al futuro en caso de que llegues a necesitar una prestación económica de carácter público.

¿Qué es la prestación contributiva?

Una prestación contributiva es una cantidad de dinero que perciben aquellas personas que han cotizado el tiempo mínimo previsto en la ley y se han garantizado el derecho a cobrarla. Con base en el principio de solidaridad que veíamos antes, si tú has cotizado, tienes derecho a acceder a ese auxilio económico cuando lo necesites.

Pero esto no quiere decir que las personas que no han contribuido nunca o no han contribuido lo suficiente con el sistema de Seguridad Social queden desamparadas, porque para ellas existen las prestaciones no contributivas, cuyo importe y duración suele ser menor.

Tipos de prestaciones contributivas

En España existen diferentes tipos de prestaciones contributivas. Una de las más conocidas es la prestación por desempleo. Para poder acceder a ella hay que cumplir varios requisitos, siendo uno de ellos haber cotizado un mínimo de 360 días en los últimos seis años.

Otra prestación contributiva que es fácil identificar es la pensión de jubilación. Para poder acceder a ella es necesario haber cotizado un mínimo de 15 años a lo largo de toda la vida laboral y que, al menos dos de esos años, se hayan cotizado en los 15 años inmediatamente anteriores a la fecha de retiro.

Las prestaciones por incapacidad temporal o permanente también tienen carácter contributivo. Lo que se cobra depende del tiempo que haya cotizado el interesado y del importe de su base de cotización.

También están las prestaciones por maternidad y las prestaciones de asistencia sanitaria y farmacéutica.

¿Cómo acceder a una prestación contributiva?

Depende del tipo de prestación al que se desee tener acceso. La legislación sobre Seguridad Social establece los requisitos que hay que cumplir en cada caso. Y, aunque en todos los casos se exige tener cotizado un tiempo mínimo, es normal que se exijan además otros requisitos.

Por ejemplo, para acceder a una prestación contributiva por desempleo. Además de haber cotizado un mínimo de 360 días en los seis años anteriores a la fecha de fin del contrato, se exigen otras condiciones como no estar dado de alta como autónomo, no haber llegado a la edad legal de jubilación, estar en situación legal de desempleo y buscar empleo activamente, así como no estar cobrando ninguna otra pensión de la Seguridad Social que pueda ser incompatible con la actividad laboral.

Hoy en día se intenta que los trámites burocráticos para acceder a las prestaciones de tipo contributivo sean lo más sencillos y rápidos posible. En la mayoría de los casos los interesados suelen hacer las gestiones online y obtienen una rápida respuesta a su petición por parte de la Administración.

En cuanto a la duración de la prestación, depende de qué tipo de auxilio económico se trate. En el caso de la pensión de jubilación esta se cobra durante el resto de la vida de la persona, mientras que la prestación por desempleo tiene una duración máxima de 24 meses.

La prestación contributiva es una medida destinada a garantizar unos ingresos a quien no está trabajando en este momento y cumple todos los requisitos para acceder a ella. Por tanto, antes de solicitar cualquiera de este tipo de ayudas es importante informarse sobre las exigencias que pide la Seguridad Social.