Monetarismo

por Software DELSOL

El Diccionario de la RAE define el monetarismo como “teoría que da primacía al dinero como instrumento de la política económica y propugna su control como forma de reducir la inflación”.

No podemos decir que el monetarismo sea una escuela de teoría económica sino que, mas bien, los diferentes autores y escuelas que han analizado la economía occidental han aportado su visión de cómo el dinero influye en la macroeconomía.

Los monetaristas surgen de la concepción clásica de la economía: en todos los casos se estudia la relación entre el dinero en circulación y los precios y la producción de bienes y servicios. Pero, para ellos, el Estado tiene un papel que jugar en todo esto ya que tiene la capacidad de, si no regular, al menos influir en la cantidad de dinero en circulación y en cómo se mueve.

Todos estos estudios son mucho más complejos y profundos de como aparecen aquí, este artículo es solo un resumen aproximativo de las diferentes posiciones que se han mantenido sobre el asunto.

Los economistas clásicos

Con algunos precedentes durante el Siglo XVIII, el primer planteamiento del asunto de cómo el dinero influye en el comportamiento económico se lo debemos, a principios del XIX, a John Stuart Mill.

La teoría básica es que los precios se fijan dependiendo de la cantidad de dinero en circulación por lo que dependen de dos factores: cuando dinero hay en circulación y a qué velocidad se mueve ese dinero.

El problema en estos primeros teóricos es definir el concepto dinero; el sistema capitalista, recién aparecido, venía del mundo del mercantilismo donde el dinero era, todavía, el valor de los metales preciosos (oro y plata) de que estaban hechas las monedas.

Por ello, para Mill los billetes de banco eran, junto a otros títulos como las letras o pagarés, etc., no dinero sino crédito y el dinero fiduciario todavía no se había impuesto de manera generalizada en la sociedad. Mill nos habla de dinero y de crédito para referirse a estas dos realidades.

La aparición del nuevo sistema monetario y las consecuencias prácticas que tuvo tal aparición dejaron en seguida obsoletas las posturas de los clásicos.

Johan Gustaf Knut Wicksell

Wicksell fue un economista sueco de finales del Siglo XIX y principios del XX que formula una primera teoría específica sobre el asunto.

La cantidad de dinero en circulación es la necesaria, la que la sociedad demanda, la obligación del Estado es que exista suficiente dinero, no importa si imprime dinero de más porque la sociedad sólo va a utilizar el que necesita.

Esta cantidad de dinero en circulación depende de la tasa de interés, existen dos formas de concebir esta tasa de interés:

  • La tasa de interés natural o normal es la que aparece cuando los ahorros se equiparan a la inversión. Es el interés que produce la ganancia con el capital en una situación de equilibrio económico.
  • La tasa de interés bancaria o financiera es la que aplican los bancos.

Si los bancos fijan los intereses que aplican (cobran y pagan) por encima de la tasa natural aumentará el deseo de ahorrar (al estar mejor pagado el dinero) y habrá una disminución de la inversión y la demanda, por lo que disminuirán los precios y, al contrario, si aplican una tasa por debajo de la natural, disminuirá el ahorro y subirá la inversión y el consumo y, con ello, aumentarán los precios.

Es muy complicado calcular cual es esa tasa natural de intereses, pero el propio mercado nos lo está diciendo constantemente: si los precios no cambian no debería cambiar la tasa de interés y si varían los bancos deberían subirla o bajarla para conseguir la estabilidad.

Para que exista crecimiento económico hay que poner dinero en circulación, dinero que aparece de la nada a través de la creación de dinero bancario; todo esto no cambiará las cosas siempre que los bancos se adapten a aplicar la tasa de interés natural.

Irving Fisher

Fisher denominó la tasa de interés real como tasa real y la tasa bancaria como tasa nominal.

Sin embargo no da la importancia determinante que daba Wicksell a la tasa de interés que se aplica; para Fisher lo importante es la cantidad de dinero en circulación y la velocidad con la que se mueve ese dinero, estos dos factores determinarán la fijación de precios según la cantidad de artículos de consumo que existan en el mercado.

El precio es la variable, porque los artículos existentes son los que son, por lo que el precio se va a fijar según los dos primeros parámetros (cantidad de dinero y velocidad a que circula).

La tasa de interés que se va a aplicar depende de la voluntad (y capacidad) de ahorro frente al consumo.

Fisher propone el abandono del oro por el dinero en billetes, respaldados todavía con oro, pero cuyo valor puede variar según las circunstancias, de modo que la cantidad de oro que representa la moneda pueda cambiar.

La creación de dinero de la nada que hacen los bancos (el dinero bancario) es un factor desestabilizador que produce un desequilibrio en la cantidad de dinero en circulación y produce inflación. El tipo de interés que aplicarán los bancos en sus préstamos será, al final, el tipo de interés real más la tasa de inflación que se prevé.

Cuando, posteriormente, se abandonó el patrón oro, Fisher modificó su teoría pensando que el Estado (los Bancos Centrales) debían operar con compras y ventas de activos financieros (divisas, deuda pública, etc.) para influir en comprando o vendiendo según los precios suban o bajen para mantener una estabilidad.

En resumen: Fisher considera que lo que hay que controlar es la estabilidad de los precios y (lo que es casi lo mismo) la inflación a través de la actividad del Estado, teniendo importancia la cantidad de dinero en circulación.

El grupo de Cambridge

A todo lo expuesto hasta ahora se añade, por esta escuela, una nueva variable: además de servir como medio de cambio el dinero también sirve como instrumento para conservar valor, por lo que empresas y familias pueden mantener cierto porcentaje del dinero total en circulación como reserva líquida, de modo que la demanda de dinero, además de los precios y los artículos existentes en el mercado, también incluirá estas reservas.

Dentro de esta escuela destaca Ralph George Hawtrey que estudió, de manera especial, cómo pueden las autoridades monetarias (los Bancos Centrales) influir en la economía con políticas monetarias.

Opina Hawtrey que la política fiscal, el nivel de esfuerzo fiscal requerido, no tiene una influencia directa sobre los indicadores económicos.

Si se mete dinero en circulación bajarán las tasas de interés y los comerciantes mayoristas incrementarán su apalancamiento aumentando las existencias en sus almacenes lo que, con el tiempo, va a suponer un incremento en las ventas; por ello, los inversores van a aumentar la cantidad de dinero invertido comprando productos lo que bajará las existencias en almacén de los mayoristas que demandarán más compras, aumentando la producción.

Esto desembocará, con el tiempo, en una segunda fase recesiva en la que el dinero no llegará y los bancos reducirán su capacidad de crédito y las empresas de producción.

Consecuencia de esto es que Hawtrey opine que la autoridad monetaria debe estar vigilante al ciclo económico e intervenir en la oferta de dinero con los instrumentos que tiene para ir regulando la situación.

Abba Ptachya Lerner

Lerner propugna, como idea novedosa, que la acción de la autoridad monetaria no debe estar encaminada a mantener un equilibrio económico sino a promover el crecimiento económico.

El Estado se financia con los impuestos, como sabemos, pero si el gasto público está por encima de los ingresos se produce el déficit público.

Este déficit público tiene un efecto positivo: el gasto del Estado repercute en los ciudadanos y empresas y si el Estado gasta más de lo que ingresa se está produciendo un aumento del dinero disponible en la misma proporción que el déficit, lo que impulsará el crecimiento económico.

Esto se puede conseguir imprimiendo más billetes, pero también se puede conseguir fomentando la aparición de dinero bancario, es decir, a través del coeficiente de caja y de la influencia en los tipos de interés.

La escuela de economía de Chicago

Milton Friedman, visto de manera muy sintética, ve la demanda de dinero y la velocidad de su circulación como variables que están en sus niveles naturales, igual que el nivel de producción o de desempleo.

En este contexto el dinero es un multiplicador monetario por lo que, en momentos de recesión, los bancos centrales deben expandir la oferta de dinero.

El equilibrio económico no tiene por qué suponer estabilidad de precios: existirá siempre un nivel natural de inflación.

Como esta inflación no puede ser prevista en su cuantía de manera totalmente precisa la autoridad monetaria debería programar el aumento de oferta de dinero, de año en año, incrementándolo en un porcentaje previsible, mas o menos adecuado a la inflación esperada (Friedman propone entre un 3% y un 5%), esta tasa de aumento debe ser, sobre todo, estable y conocida por el público por lo que, aunque produzca un efecto inflacionista, sus resultados serán siempre positivos.

John Brian Taylor

El banco central debe controlar la oferta monetaria y los tipos de interés para conseguir que el bienestar social sea lo más asequible posible.

En este sentido el banco central debe enfriar la economía cuando hay una gran inflacción o un gran crecimiento elevando las tasas de interés y lo contrario si son demasiado bajos (regla de Taylor).

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