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Garantía

por Software DELSOL

La garantía es una herramienta en la que, dentro de un contrato, una de las partes se compromete a proteger los derechos que la otra parte adquirió al efectuar ese contrato, siendo el responsable de satisfacer los posibles daños o perjuicios que se le hayan causado por incumplirlo.

Utilidad de la garantía

En muchas ocasiones, sobre todo en contratos u operaciones de compraventa, siempre existe la posibilidad de que alguna de las condiciones no se cumpla, o alguna de las partes rompa su compromiso, lo cual puede suponer un grave problema para el otro afectado. 

Se considera que, para el correcto funcionamiento de los mercados, la garantía es un elemento esencial que permite a los consumidores gozar de la seguridad necesaria para realizar determinadas transacciones. Esto se ve más claro con un ejemplo; imaginemos que una persona va a comprar un teclado para su ordenador cuyo precio sea de 10 euros, y cuando va a la tienda no existe ninguna garantía en caso de que el producto tenga algún defecto de fábrica que impida su uso.

Si ninguno de los teclados del mercado tuviesen garantía, es posible que el comprador termine gastándose esos 10 euros, ya que no le supondrán un desembolso muy elevado y podría permitirse comprar otro en caso de que el primero salga defectuoso. Este mismo ejemplo no se traslada a un caso donde el comprador vaya a comprar un coche de segunda mano, ya que estamos hablando de cantidades muy elevadas para las que, normalmente, se solicitan préstamos o financiaciones a la hora de conseguir las cuantías. Si no existe una garantía a la hora de comprar el coche, prácticamente ningún ciudadano asumiría el riesgo de gastarse tanto dinero, ya que, de salir defectuoso, no tendría opción de repararlo o cambiarlo por otro, por lo que es inviable para la gran mayoría de la población.

Tipos de garantía

La garantía es un término muy amplio, que se aplica de manera diferente en función del producto, bien, activo o derecho que esté protegiendo. Vamos a ver las garantías más habituales y utilizadas actualmente.

Garantía personal

En ella, un avalista presenta un compromiso de pago por si se da el caso de que el deudor no hace frente a su obligación de pago, lo cual provocaría que esta tercera persona se haga responsable de la deuda, ya sea con sus bienes presentes o futuros. Es posible que haya uno o más avalistas en la deuda, y estos pueden ser tanto personas físicas como jurídicas. Los avalistas pueden tener responsabilidad subsidiaria (solo se harán cargo de la deuda en el momento en el que llegue su vencimiento y el deudor principal no pague) o solidaria (se puede exigir el pago a cualquiera de los avalistas sin que el deudor se declare fallido).

Garantía real

A diferencia de la garantía personal, en este caso se utilizan activos para que funcionen como garantía de pago. La más habitual es la garantía hipotecaria, donde se utilizan activos para que funcionen como garantía en caso de que el deudor no pague la hipoteca (viviendas habituales, segundas residencias, locales comerciales, naves, entre otros). También existe otro tipo de garantía real en el que se ofrecen bienes muebles como mobiliario o maquinaria, o bien derechos como acciones, contratos de venta, depósitos o saldo de cuentas corrientes.

Garantía constitucional

La garantía constitucional se utiliza para proteger los derechos constitucionales de las personas, en caso de que estén sumidas en algún proceso judicial. Para casos en los que algún ciudadano se ve involucrado en algún procedimiento de este tipo, como una investigación por haber cometido un acto delictivo, esta garantía asegura que los derechos del investigado serán respetados en todo momento.

Garantía de compra

En la compra de productos se utiliza la garantía de compra para asegurar que el vendedor es el responsable de cualquier desperfecto de fábrica que tenga el bien, encargándose de cambiarlo por uno nuevo o repararlo. Normalmente, este tipo de garantías tienen un límite bastante corto (1 o 2 años, habitualmente), y para poder reclamar es necesario que se presente algún documento que justifique la compra y su consecuente garantía. A su vez, podemos dividir esta garantía en dos tipos:

Garantía legal

Por ley, todos aquellos productos vendidos a los que se les aplique el régimen de garantías tendrán que gozar de un derecho de devolución, reparación, resolución del contrato y rebaja del precio. Esto quiere decir que, durante el plazo que dure la garantía, será el vendedor el que cubra todos los defectos de fábrica que pueda tener el producto. Para los productos nuevos este plazo es de dos años, mientras que para los productos de segunda mano la garantía dura un año. Además, también es posible pactar un periodo de garantía con el vendedor, que puede tener una duración mínima de 1 año y máxima de 2 años.

Garantía comercial

Es una garantía adicional a la garantía legal, la cual se aplica de manera opcional y por voluntad del vendedor. Nunca puede ser un sustitutivo de la garantía legal, solamente una mejora de las condiciones de la misma, y debe ser formalizada a petición del consumidor por escrito para que exista un justificante en caso de necesitarla.

La garantía funciona como un colchón que permite a los beneficiarios evitar este tipo de riesgos, aumentando notablemente la seguridad de las operaciones y facilitando la compraventa en los mercados, así que atención a las garantías que te ofrecen dependiendo del producto que busques.

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