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¿Cómo pedir un préstamo sin tener nómina?

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Avatar de Software DELSOLSoftware DELSOL
14 de octubre de 2021

Todo el mundo puede tener una necesidad puntual de liquidez. Si llega el momento en que tienes que hacer un desembolso de dinero y no dispones de dinero para ello, no te va a quedar más remedio que solicitar un préstamo. Pero ¿qué ocurre si no tienes nómina, no puedes pedirle dinero a un banco o una entidad de crédito?

Aunque parece que la nómina es esencial para pedir un préstamo, lo cierto es que no es así. De hecho, existen lo que se conoce como préstamos sin nómina.

La solvencia es la clave

Cuando acudes a una entidad de financiación a pedir dinero lo que más le interesa a esta es tu solvencia. De ahí que se te suela pedir información sobre tus ingresos medios, tus gastos mensuales fijos, si tienes otros préstamos pendientes de pago, etc.

Lo que trata de averiguar quien se plantea prestarte dinero es si, en caso de que opte por darte el préstamo, tú vas a poder devolvérselo.

La mayoría de las personas viven de su trabajo. Por eso, uno de los documentos que se piden con más asiduidad son las últimas nóminas, para comprobar el nivel de ingresos. Pero hay personas que no tienen una nómina y, sin embargo, tienen una buena solvencia. Esto ocurre con quienes están cobrando una pensión de incapacidad, una pensión de jubilación, una prestación por desempleo u otra prestación de carácter público. También aquellos que directamente pueden vivir de las rentas que les generan ciertos bienes muebles o inmuebles y no necesitan trabajar.

Por sí misma una nómina no acredita solvencia. Porque puedes tener un sueldo, pero que tu nivel de gastos mensuales sea tan elevado que estés en riesgo de no poder pagar todo lo que debes.

De igual manera, no tener una nómina no implica no tener solvencia. Un jubilado no tiene una y puede ser una persona plenamente solvente y a quien se le puede dar un préstamo sin ningún riesgo.

Las entidades de crédito cada vez son más conscientes de esto y por eso muchas de ellas ya no imponen la necesidad de tener una nómina como un requisito indispensable para acceder a un préstamo.

Los préstamos rápidos, los préstamos sin nómina más habituales

En los últimos años se han popularizado los conocidos como préstamos rápidos, con los que puedes acceder a pequeñas cantidades de dinero (generalmente entre 300 y 6.000 euros) de forma rápida y sencilla.

Una de las razones que han llevado a su popularidad es que requieren de mucha menos burocracia y papeleo que los préstamos tradicionales. Puedes hacer toda la tramitación online o por teléfono y en solo unos minutos recibes respuesta y sabes si te conceden o no el préstamo. Es más, en caso de que te lo concedan, recibes el dinero en tu cuenta en un plazo de 24 a 48 horas.

Como estas entidades no prestan grandes cantidades de dinero son mucho más laxas a la hora de valorar la solvencia de las personas. Muchas de ellas no te exigen que presentes una nómina, les basta con que puedas acreditar que tienes unos ingresos fijos mensuales.

Otro rasgo propio de la forma de operar de estas entidades de crédito es que con ellas es fácil acceder al préstamo aunque se esté inscrito en ASNEF y otros registros de impagados (ficheros de morosos) similares. Eso sí, siempre y cuando se trate de cantidades bajas.

Además, en la inmensa mayoría de los casos no es ni tan siquiera necesario presentar un aval. Por todo ello, el número de entidades que ofrecen préstamos rápidos se han multiplicado en los últimos años.

Precauciones al pedir préstamos sin nómina

Cuando la necesidad de acceder al dinero es urgente, por ejemplo si tenemos que reparar una avería en el coche, podemos actuar con tanta celeridad que no nos paramos a comprobar todo lo que deberíamos revisar, y esto es un error.

La clave de los créditos rápidos y su facilidad de acceso es que los intereses son altos y los plazos de devolución son cortos. Así que si tu situación económica es delicada recurrir a este producto puede hacer que tus problemas crezcan si llegado el momento de la devolución no tienes liquidez suficiente, ya que los intereses de demora son especialmente altos.

Por eso, lo mejor es que leas siempre muy bien el contrato de lo que se te está ofreciendo y te asegures de que, de verdad, vas a poder devolver el dinero cuando llegue el momento. En caso de que tengas dudas sobre tu solvencia, es mejor que no pidas más dinero prestado, podrías recurrir a otras alternativas como pedir ayuda a algún familiar o pensar en formas de reestructurar tus finanzas, como una reunificación de deudas.

Estas recomendaciones deberías tenerlas en cuenta siempre que necesites pedir dinero a préstamo, ya sea a una entidad bancaria o a una entidad especializada en préstamos rápidos, tengas o no nómina.