Capex

por Software DELSOL

Hablamos de capex para referirnos a la inversión que el negocio necesita para disponer de activos fijos necesarios para su actividad productiva.

Esta inversión en activos fijos puede ser:

  • Por la compra de activos fijos, materiales o inmateriales. Estas compras pueden realizarse porque se inicia un nuevo negocio, la producción de nuevos productos o servicios o para reemplazar antiguos elementos patrimoniales que ya estén amortizados u obsoletos.
  • Por el mantenimiento de los activos fijos que ya tenemos para conservarlos en buenas condiciones para contribuir a la actividad productiva, hablamos de reparación de los bienes fijos.
  • Por las mejoras u otro tipo de modificaciones en los elementos del activo fijo para aumentar o, al menos, adecuar su contribución a la producción.

El Capex como gasto

Por definición el capex supone un gasto ya que la compra de nuevos equipos o su mantenimiento o adecuación siempre va a provocar una salida de efectivo para hacerla.

El capex recae sobre en inmovilizado material o inmaterial, es decir, sobre la parte normalmente mas nutrida de nuestro activo no corriente (también llamado activo fijo).

Como es sabido, el gasto que supone la adquisición de inmovilizado se computa a través de la amortización, es decir, la periodificación de dicho gasto a través de los años en los que el activo amortizado rinde sus servicios.

Por lo tanto, la adquisición de inmovilizado no se va a computar directamente en el ejercicio que se realiza como gasto, sino que se va a periodificar a través de la amortización.

Si, por ejemplo, compramos un local comercial para poner una tienda el precio del local se amortiza y si, además, realizamos una reforma para acondicionar el local para su destino y otra serie de gastos para ello como realizar proyectos y gestionar licencias municipales, eso también incrementa el gasto amortizable y no se va a computar como gasto directo del ejercicio.

Pero no toda inversión en activo fijo es amortizable: por ejemplo, su mantenimiento o conservación ordinarios son un gasto del ejercicio que se imputará a la cuenta (622) reparación y conservación.

Por ejemplo, una furgoneta, que es un activo fijo, tiene que pasar por el taller mecánico, sea para hacerle revisiones periódicas y mantenimiento o sea para reparar averías; esto se computaría como un gasto directo.

Por otro lado, si es la propia empresa la que realiza los trabajos para adquirir los bienes de activo no corriente ello puede llegar a ser un ingreso contable.

Supongamos que adquirimos un local comercial para poner una tienda y que nuestra propia empresa, que tiene medios para ello, realiza las obras necesarias para adecuar el local a su destino.

Para realizar esta obra hemos comprado materiales, contratado un arquitecto que nos ha hecho un proyecto de obra visado por su colegio profesional y hemos pagado tasas municipales y también una serie de sueldos y salarios, a nuestro propio personal, que se ha utilizado para que realicen los trabajos de reforma.

Supongamos que el coste total de la reforma ha sido de 5.000€ que hemos desembolsado en todos esos conceptos: salarios de personal, servicios del arquitecto y compra de materiales. En este caso computaremos a salida de tesorería a los gastos de cada uno en cuentas directas de gasto del grupo (6) pero, si hacemos sólo eso, no se refleja la inversión que hemos hecho en nuestro balance porque sólo hemos computado un gasto y un pago.

Para reflejar de verdad esta realidad tendremos que hacer un segundo asiento en el que adeudemos el gasto, esos 5000€, a una cuenta del inmovilizado material, del grupo (21); la contrapartida no puede ser otra que una cuenta de ingreso, en este caso la cuenta (731) Trabajos realizados para el inmovilizado material.

De esta manera, aunque hemos imputado los pagos a cuentas de gasto [grupo (6)] se ha compensado con los ingresos de la cuenta (731) por lo que no varía nuestra cuenta de resultados de ese ejercicio, el gasto si se deducirá a lo largo de la vida útil del local a través de la amortización.

Significado del capex

Estamos hablando de algo que es básico y previsible, que un negocio que comienza su actividad o que está ampliando la misma realice inversiones en inmovilizado productivo no es nada extraordinario, es lo que sucede normalmente.

Dicho esto, debemos considerar que no todos los tipos de negocio necesitan los mismos tipos de inversiones, unos precisarán una gran inversión en inmovilizado y otros una inversión menor o casi inexistente.

Por ejemplo, si nos dedicamos a fabricar vamos a necesitar instalaciones de nuestra fábrica: el propio inmueble donde ubicar la fábrica, maquinaria, elementos auxiliares etc.

Si nos dedicamos al transporte o la distribución necesitaremos vehículos, un lugar donde aparcarlos y realizar su mantenimiento, etc.

Si, por el contrario, nuestra actividad es de servicios que se realizan de manera inmaterial, por ejemplo un despacho de abogados, no necesita grandes inversiones en inmovilizado, puede realizarlas comprando un piso para poner las oficinas y comprando equipos informáticos, pero la inversión en inmovilizado no será, en este caso, lo más relevante.

Por lo tanto, las necesidades de capex han de ponderarse según el tipo de negocio.

Por otro lado, una empresa de nueva creación va a tener que realizar toda la inversión en inmovilizado necesaria mientras una que lleve tiempo desarrollando la actividad no tiene las mismas necesidades.

En este sentido, podemos considerar que las necesidades de capex son indiciarias de vitalidad de la empresa ya que, según va creciendo el negocio, también crecen las necesidades de equipos e instalaciones por lo que un índice muy bajo de capex puede significar un estancamiento de la empresa y, por el contrario, la necesidad de nuevas inversiones en instalaciones y equipo significarán normalmente un negocio en expansión.

De todos modos, lo dicho hasta aquí debe aplicarse estudiándolo en el contexto del caso concreto.

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