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Seguro de responsabilidad civil: ¿Cuándo es necesario?

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4 de noviembre de 2021

De acuerdo con el Código Civil, cualquier persona que causa un daño a otra está obligada a reparar e indemnizar dicho daño. Como resulta evidente, esta obligación tendrá diferentes consecuencias económicas que dependerán del tipo de daño ocasionado. Es por ello que existen seguros de responsabilidad, tanto para particulares como para empresas, que permiten afrontar a cualquier persona el pago de la correspondiente indemnización para poder resarcir el daño ocasionado. Además, este seguro resulta obligatorio en diferentes contextos y para el ejercicio de más de una profesión.

¿Qué es un seguro de responsabilidad civil?

La responsabilidad civil es la obligación que tiene una persona de reparar el daño que hubiera causado a un tercero, ya sea por omisión o por acción. Esta reparación suele suponer una indemnización de carácter económico, por lo que puede suponer un desembolso importante de dinero que puede poner en jaque el patrimonio de una persona o la viabilidad económica de una empresa o negocio. Es justo ahí dónde radica la importancia de un buen seguro de responsabilidad civil.

El seguro de responsabilidad civil es aquella póliza en la virtud de la cual la compañía de seguros se hace cargo del pago de la correspondiente indemnización que se debe en caso de que el asegurado ocasione un daño a otra persona. A cambio, el asegurado pagará una prima por esta póliza de seguro.

Las coberturas de un seguro de responsabilidad civil

Las coberturas de un seguro de responsabilidad civil serán aquellas pactadas por las partes, es decir, por el asegurado y por la compañía de seguros. No obstante, las coberturas de este tipo de seguros más habituales son las siguientes:

  • Pago de la indemnización que corresponda al tercero dañado: esta es la cobertura principal y fundamental de un seguro de responsabilidad civil. Así pues, la aseguradora pagará la correspondiente indemnización económica al tercero dañado por la actuación o por la omisión del asegurado.
  • Asistencia jurídica: es muy común que alguna de las partes acuda a la vía judicial para solucionar este tipo de situaciones. Así pues, si el tercero dañado o el asegurado deciden incoar un procedimiento judicial, el asegurado estará cubierto frente a los costes para la constitución de fianzas y de las costas judiciales.

Además de estas coberturas indispensables, se pueden incluir o no en la póliza en cuestión las siguientes:

  • Responsabilidad civil de explotación: se trata de una garantía en virtud de la cual la aseguradora asumirá el coste de la indemnización por los daños provocados por el asegurado a terceros como consecuencias de su actividad empresarial.
  • Responsabilidad civil general: este tipo de responsabilidad civil cubre los daños a terceros donde no media negligencia o error profesional.
  • Responsabilidad civil locativa: esta cubre los daños que se puedan provocar a un inmueble o local.
  • Responsabilidad civil patronal: esta da cobertura los daños que sufran los trabajadores durante el desempeño de su trabajo. Este tipo de coberturas está especialmente indicada para empresas o empleadores con trabajadores a su cargo.
  • Responsabilidad civil profesional: esta incluye los daños provocados a terceros como consecuencias del ejercicio de una actividad profesional. Está especialmente recomendad para profesionales liberales como abogados o médicos.
  • Responsabilidad civil subsidiaria: esta da cobertura a los daños provocados por empresas o autónomos subcontratados por los que el asegurado deba responder.

¿Cuándo es necesario un seguro de responsabilidad civil?

El seguro de responsabilidad civil no es obligatorio para todas las actividades económicas y profesionales. Sin embargo, sí que resulta obligatorio para el ejercicio de ciertas actividades profesionales. Son las siguientes:

  • Profesionales sanitarios que ejercen su profesión de forma privada.
  • Entidades y personas jurídicas que presten servicios sanitarios de forma privada. 
  • Abogados. 
  • Corredores de seguros.
  • Intermediarios financieros.
  • Administradores concursales.
  • Empresas dedicadas al mantenimiento de ascensores.
  • Locales en los que se lleven a cabo espectáculos o actividades recreativas (cines, teatros, circos, zoológicos, centros de ocio, bares, cafeterías, boleras, gimnasios o restaurantes, entre otros).
  • Empresas de transporte público colectivo.
  • Empresas de transporte escolar.
  • Agencias de viaje.
  • Promotores de festejos taurinos y de espectáculos de pirotecnia.

Aunque son muchos los profesionales obligados a contratar un seguro de responsabilidad civil, además de propietarios de perros potencialmente peligrosos, existen muchas actividades profesionales para cuyo ejercicio no es necesario contar con un seguro de responsabilidad civil.

No obstante, siempre es recomendable la contratación de este tipo de seguros, pues provocar un daño a un tercero en el ejercicio de una actividad económica o profesional es algo mucho más común de lo que podamos pensar. En caso de no tener este tipo de seguro y provocar un daño a una tercera persona, el pago de la correspondiente indemnización puede ser de tal magnitud que el profesional no pueda hacer frente a su pago, por lo que se puede poner en peligro no solo el patrimonio personal del profesional, sino también la viabilidad de su negocio.