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Cambios en hábitos de consumo, suscripciones y compartir

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3 de abril de 2019

Los hábitos de consumo en este Siglo XXI nuestro están cambiando y evolucionando.

Frente al consumo tradicional que consistía exclusivamente en comprar cosas (o, como mucho, alquilarlas), hoy en día, sobre todo gracias a la difusión a través de Internet, los consumidores están pasando de ser propietarios de las cosas que consumen a ser únicamente sus usuarios.

La multipropiedad

La forma más antigua de compartir es la multipropiedad en la que compramos un piso o apartamento para poder utilizarlo determinados días del año.

Todos los distintos propietarios de ese apartamento turístico lo son (cada uno según su cuota de multipropiedad que puede ser igual o no a la de los demás) y comparten el uso mediante la designación de fechas en los que se va a disfrutar.

Contenidos audiovisuales

Aunque, como veremos en los puntos siguientes, no es el único campo donde se comparte, los contenidos de música, películas, televisión, libros y similares son, al menos por ahora, la parte más importante y llamativa de esta nueva tendencia de consumo.

Tradicionalmente si uno quería tener una película se compraba el DVD (y mucho más antes el Vídeo) o, como mucho, la alquilaba en un videoclub.

Hoy en día casi nadie utiliza ya el DVD (ni mucho menos el vídeo) y las películas y series se ven online, en el ordenador o en los televisores modernos que ya están, o pueden estar, conectados directamente al wifi.

El caso más importante y famoso es NETFLIX, empresa norteamericana que, desde 1999, suministra contenidos audiovisuales (películas, documentales, series) a través de streaming por Internet a cambio de una tarifa mensual.

Los contenidos que ofrece están disponibles a sus suscriptores durante un tiempo determinado, normalmente mientras tiene la licencia para exhibirlos.

NETFLIX superó, en 2017, los 100 millones de suscriptores, más de la mitad de los cuales son de fuera de los Estados Unidos, y su facturación ese año alcanzó los nueve mil millones de euros.

El mismo tipo de servicio prestan plataformas como HULU (perteneciente a Walt Disney) y AMAZON PRIME VIDEO.

Pero hay muchos más ejemplos, para empezar en los canales existentes en Youtube, podemos encontrar películas, música y programas de televisión que se alquilan para poder verlos durante unos días.

Por otro lado la televisión de pago en forma de canales por cable, bajo suscripción o similar e, incluso, los canales tradicionales de televisión ofrecen películas y programas que se pueden ver durante determinado tiempo accediendo a ellos mediante petición.

Respecto de la música también hay plataformas como Spotify, pandora o Apple Music: tienen sus fondos de música y canciones de todo tipo y nos podemos suscribir en streaming para acceder a ellos, también permiten compartir esos contenidos con otras personas (con nuestros amigos) mediante envíos o a través de las redes sociales.

También existen los libros en streaming que funcionan de la misma manera: a cambio de una cuota fija mensual el cliente tiene acceso a todos los libros que pueda leer él y su familia, lo que suele estar limitado son el número de equipos que pueden acceder a cambio de este pago. Existen para esto:

  • Spotify libros,
  • NUBICO (propiedad de Telefónica y del Círculo de Lectores)
  • 24SYMBOLS
  • KINDLE UNLIMITED (propiedad de Amazon)

Compartir coches

En España, sobre todo en Madrid y Barcelona, han aparecido compañías Sharing de automóviles eléctricos que se alquilan por minuto, el usuario reserva el coche con su smartphone, entra en él, hace su viaje y lo vuelve a aparcar, pagando sólo el tiempo que lo utiliza si no sale de la ciudad; en Madrid existen para ello tres compañías: Car2go, Emov y Zity.

Bipi, empresa creada por Uber, aunque aún en proyecto, será una plataforma donde podremos suscribirnos y pagar una cuota mensual para disponer de sus coches habitualmente, algo parecido hace la compañía Respiro.

Por otro lado ya existen compañías que comercializan coches sin compra, pagando una cuota mensual se puede disponer del modelo contratado cuando se necesita; esto ya lo está haciendo Volvo en Alemania.

La publicidad individualizada

Cuestión aparte es la nueva forma de realizar el marketing.

La publicidad clásica, en vallas, carteles, anuncios en periódicos, radio o TV, aunque sigue existiendo ha cedido una parte importante a la publicidad online, que tiene cada vez mayor presencia e importancia.

De todos es sabido que los servidores de esa publicidad, que suelen ser empresas que dependen de gigantes tecnológicos como Google, aprovechan la información que obtienen de todos nosotros a través de todos los medios tecnológicos que utilizamos para saber qué es lo que nos tienen que ofrecer y cómo y cuándo, para ello manejan cantidades increíbles de información sobre cada uno de nosotros utilizando fórmulas matemáticas, los algoritmos, que permiten su procesamiento.

Aunque las autoridades y la normativa intentan poner límites a esta actividad, hasta ahora la tecnología ha ido por delante de las regulaciones legales y administrativas.