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¿Qué hacer ante un horizonte de pensiones de jubilación bajas?

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15 de febrero de 2022

Las pensiones públicas no están atravesando por el mejor de sus escenarios históricos, por lo que es muy probable que las pensiones de jubilación del futuro presenten una clara tendencia a la baja. Vamos a analizar qué opciones tenemos para minimizar el impacto de este horizonte de pensiones de jubilación bajas en nuestra economía.

¿Por qué las pensiones van a tender a bajar?

Las reformas acometidas desde el Gobierno de España en cuanto a política económica llevan años afectando a las pensiones de jubilación: no es necesario hacer distinciones entre colores políticos, puesto que la tendencia no ha experimentado cambio alguno.

La realidad es que nuestro sistema de pensiones de jubilación converge desde un modelo contributivo (como Alemania o Francia) a un modelo asistencial (como en Estados Unidos o Reino Unido).

La idea de los modelos contributivos es que cada uno cobre una pensión en función de la cantidad que haya cotizado durante su vida laboral, y la de los modelos asistenciales, que la pensión cobrada se mueva en unos márgenes más bajos y en una horquilla más estrecha.

Esto significa que el modelo de pensiones al que tiende nuestro país se asemeja más a una retribución de contingencia, pensada para garantizar un ingreso mínimo homogéneo a las personas que se jubilen, que a un modelo de retribución proporcional a las cantidades cotizadas.

La consecuencia es que los jubilados del futuro (es decir, la población activa de hoy) no van a percibir una gran cuantía por su jubilación. Eso sí: este sistema asistencial es más económico para las arcas públicas, ya que impide una elevada oscilación entre las cuantías mínimas y máximas que se podrán percibir.

¿Qué se puede hacer frente a un escenario de pensiones bajas?

Sistemas de ahorro

Haber cotizado por grandes cantidades no va a garantizar percibir una holgada pensión de jubilación, por lo que es muy recomendable comenzar a ahorrar cuanto antes si se quiere disfrutar de una jubilación relativamente cómoda.

Y no, no pretendemos que esto suene catastrofista, porque si bien las pensiones verán acotado su límite superior, el sistema asistencial prevé que, aun excediendo los límites de cotización, la pensión de jubilación máxima permita vivir cómodamente a una unidad familiar.

Aun así, y presuponiendo que habrá muchas más personas por debajo de este límite superior, lo más aconsejable es acometer el proceso de ahorro lo antes posible, para poder complementar la pensión de jubilación con un respaldo económico adicional.

Las opciones más elegidas para el ahorro son los planes de pensiones y los fondos de inversión: los planes de pensiones ofrecen ventajas fiscales para aportaciones anuales de menos de 2000 euros y una rentabilidad normalmente por encima del IPC, y los fondos de inversión ofrecen algo más de liquidez a cambio de renunciar a las ventajas fiscales.

Bienes inmuebles

Tener una vivienda en propiedad es algo valiosísimo cuando se trata de pensar a largo plazo: el rendimiento que se le puede llegar a sacar a un bien inmueble puede constituir una fuente de ingresos complementaria, y casi balsámica, para la economía familiar.

Es fácil darse cuenta de la ventaja que supone, a largo plazo, la amortización de un préstamo hipotecario frente al pago de un arrendamiento: si hemos sido capaces de añadir un bien inmueble a nuestro patrimonio, y éste constituye nuestra vivienda habitual, es muy probable que el mayor desembolso económico que se realiza en la vida haya quedado satisfecho llegado el momento de la jubilación.

Para que esta inversión tenga éxito, será imprescindible que la vivienda tenga unos gastos bajos de mantenimiento. No es viable construir unos ahorros si los gastos de la vivienda se comen nuestro poder adquisitivo: la suma de IBI, seguro de hogar, comunidad de vecinos e insumos han de mantenerse lo más bajo posibles.

Llegado el momento, podríamos plantearnos vender o alquilar nuestra vivienda habitual y reubicarnos en otro lugar más económico.

Si la vivienda habitual tiene una buena salida en el mercado inmobiliario, quizá nos interese contratar con nuestro banco una hipoteca inversa: las personas mayores de 65 años pueden cobrar una renta mensual por parte del banco mientras siguen viviendo en su casa hasta su fallecimiento, momento en el que el banco asume la propiedad de la vivienda.

Otra alternativa es optar por la nuda propiedad de la vivienda, consistente en vender nuestra casa a otra persona (por un precio bastante inferior al del mercado) y quedarnos en ella como usufructuarios vitalicios: tendríamos el uso y disfrute de nuestra vivienda de por vida, y tras nuestro fallecimiento, el nudo propietario tomaría posesión plena de la vivienda.

Como ves, lo mejor que se puede hacer para complementar una más que probable pensión de jubilación baja, es ir construyendo una base de ahorro y un patrimonio que nos permita vivir con mayor holgura durante nuestros últimos años.